'Jojo Rabbit': un homenaje a la infancia con Hitler de "mejor amigo"

Por: Aida M. Castillo.

Sí. La guerra es terrible inhumana y cruel. El adoctrinamiento al que estamos sometidos para “aceptarla” es atroz. Imagina ahora, que eres un niño de 10 años y al que le han lavado tanto la cabeza, que habla de política y guerra, en vez de treparse a los árboles y caer de ellos. Así es la vida de Johanness Betzler (Roman Griffin Davis) o de cariño Jojo, el mote de ‘Rabbit’ vendrá después y que tiene de mejor amigo, nada más y nada menos que al mismísimo Adolf Hitler.

Una sátira política que transita entre la comedia y el drama con comodidad, sin caer en el lugar común, al que estamos acostumbrados de las películas bélicas. Y que le ha valido muchos elogios y nominaciones. Su director Taika Waititi, que también hace de Adolf Hitler, (pues ninguno actor se animó) se arriesga con esta película y maneja el humor incisivo sin caer en el mal gusto. La película no pierde el tema serio que representa. Lo aborda de una forma ácida, jamás vista en donde Adolf Hitler se aleja del estereotipo y resulta un hombre hasta chistoso.

Jojo Rabbit
Imagen: Searchlight Pictures

‘Jojo Rabbit’ debe verse, ante todo, como un homenaje a la infancia. Es ese punto de vista que hace que la película se mantenga de manera efectiva sin caerse. A través de los ojos de los niños, el director denuncia lo absurdo del fascismo y lo ridiculiza. Por ejemplo, el falso campamento infantil nazi se muestra como una ridícula fábrica de adoctrinamiento con lecciones antijudías, prácticas de granadas y quema de libros de celebración en lugar de noches de fogata.

El odio a los judíos que obsesiona a los adultos no tiene mucho sentido para los niños, como cuando Yorki (Archie Yates) le dice a Jojo después de encontrarse con uno: “No veo cuál es el problema con ellos”; o como cuando Elsa (Thomasin Mckenzie), la niña judía escondida en la casa de Jojo, hace una mordaz entrada de “monstruo en el armario”.

Jojo Rabbit revisión
Imagen: Searchlight Pictures

Los únicos adultos normales son aquellos que siguieron siendo niños de corazón. La madre de Jojo, Rosie, interpretada por Scarlett Johansson es una de ellas. Johansson ofrece una actuación encantadora como madre soltera que trata de mantener vivas las brasas de la humanidad y el amor en el corazón de Jojo mientras se pierde en las doctrinas nazis de vil antisemitismo. En cuanto al Coronel Klenzerdoff (Sam Rockwell), degradado a chaperón de los Scouts Nazis, es cuando se conecta de nuevo con su hijo interior es golpeado con una racha de humanidad y amabilidad.

La infancia es inocencia y esperanza. Y también es amor. La audiencia mira a Jojo y Elsa el amor brota en la pantalla, a pesar de sus diferencias externas.

Pero las creencias tontas y la guerra de los adultos se ponen al día. Y cuando los Aliados llegan para liberar la ciudad, apenas actúan como humanos o heroicos.

El mundo adulto es terrible, absurdo y destructivo, pero Jojo y Elsa aguantan, bailan.

Jojo Rabbit revisión
Imagen: Searchlight Pictures

Hay una pregunta que todos nos hacemos: ¿podemos reírnos de todo? Todavía no estamos seguros, pero la película de Taika Waititi ciertamente está a la altura del desafío.

A veces, el horror golpea más fuerte cuando pasas de la risa a las lágrimas.