On screen

Sex Education: una comedia fresca, regocijante, necesaria y oportuna

Por: Aída M. Castillo

El sexo puede ser emocionante, horroroso, terriblemente incómodo pero también maravillosamente divertido. Puede ser un cambio de vida, aterrador o aburrido. No importa cuál sea el nivel de experiencia, la idea de tenerlo puede ser percibido como promesa o amenaza. Pero para un adolescente, estas verdades no son tan útiles cuando se trata literalmente de ello. 

A veces, todo lo que quieres o necesitas saber es cómo hacerlo de forma que deje a todos los involucrados con la dignidad intacta. De eso va Sex Education, una comedia fresca, regocijante, necesaria pero sobre todo oportuna pues aborda el amplio y diverso panorama de la sexualidad desde visiones contrastantes.

En cada grupo social existen ansiedades e inseguridades en torno al sexo que se irán resolviendo.

Las comedias adolescentes han sido alimentadas durante décadas por la idea del “sexo”, pero la versión de Laurie Nunn abarca matices tan diversos y complejos como grupos sociales, y utiliza la neurosis que rodea constantemente a las experiencias sexuales (o falta de ellas) con empatía, bromas y paciencia. Es decir, realmente muestra a la audiencia que la sexualidad además de ser consentida y responsable, es una necesidad fisiológica donde debemos descubrir, que es lo que queremos y que es lo que nos gusta.

Es decir, abre de manera magistral el debate entre sexo superficial y placer genuino, abordando de manera precisa cuestiones que todos nos hemos hecho en alguna ocasión, y respondiéndolas de forma cuidadosa y de manera empática.

Para poder completar la misión, nos presentan a la terapeuta sexual Jean (Gillian Anderson) y a su hijo de 16 años, Otis (Asa Butterfield). Jean es una madre obstinada y una terapeuta sexual, que tiende a desdibujar las líneas de madre/ terapeuta, lo suficiente como para que Otis a menudo se convierta en un caso de estudio reticente. 

Esto resulta especialmente incómodo dado que Otis no se siente cómodo ni siquiera con la idea de masturbarse, y mucho menos de tener relaciones sexuales. Pero los diálogos y los actores son lo suficientemente perspicaz para mostrar que su relación nunca es solo la de una madre dominante y su hijo molesto, una dinámica cansada que hemos visto un millón de veces antes. Incluso cuando Otis y Jean están desconcertados el uno con el otro, se entiende que se aman.

A pesar de la incomodidad de Otis con la (pre)ocupación de su madre, ha adquirido cierto conocimiento decente sobre cómo ayudar a las personas a navegar en situaciones sexuales difíciles. Más tarde, Otis se da cuenta de que no necesariamente tiene que haber tenido relaciones sexuales para ayudar a sus compañeros a comunicarse mejor. Y así comienza un negocio clandestino de terapia sexual con la ayuda de Maeve (Emma Mackey), la marginada pero secretamente brillante de la que por supuesto se enamora. 

La creadora, se las arregló para hacer una comedia sexual para adolescentes que no se había visto antes: oportuna, feminista, sin complejos o prejuicios, sin tapujos e incluso educacional.

El sexo, en este programa, no es un “problema” es un aspecto de la salud.

Así que sí, hay historias sobre enfermedades de transmisión sexual y venganza, y una trama secundaria de aborto. Pero también hay historias sobre la fantasía, la compatibilidad sexual y la brecha entre las expectativas pornificadas y la realidad mundana. Como Otis, la serie es empática y no juzga.

Uno de los arcos más fuertes pertenece a Eric (Ncuti Gatwa), su mejor amigo gay, exuberante pero ingenuo, no está solo descubriendo su sexualidad sino también aprendiendo lo que le gusta y cómo presentarse ante el mundo. Tratar con la homofobia, es parte del viaje de Eric, pero no el mensaje central. 

Sex Education tiene una habilidad especial para introducir personajes como estereotipos y luego complicarlos: los deportistas tienen ansiedades; los nerds son lujuriosos; las chicas populares y los bullys tienen antecedentes compasivos. Maeve, en particular, está exquisitamente dibujada: es inteligente, dura y marginada por su condición económica pero también por ser una chica que tiene sexo y lo disfruta.

Les compartimos una de las escenas más poderosas, en donde apreciamos un momento de sororidad y reconocimiento del propio cuerpo femenino.

¿Ya les dijimos que el soundtrack es maravilloso pues contiene canciones de Ezra Furman, Billy Idol, Bikini Girl, The Smiths, Violent Femmes, Sløtface, The Cure, a-ha y muchas joyitas musicales que nos remiten a los ochenta.

Definitivamente esta serie deja con un muy buen sabor de boca, aún con solo 8 capítulos.


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