On screen

Bohemian Rhapsody, una impecable actuación pero desatinada adaptación

Rami Malek deslumbra en el filme sobre la vida del legendario vocalista de la banda británica de pop rock, Queen.

Por Alex It.

‘Who wants to live forever? Who?’ – Queen

Muy probablemente, Freddie Mercury nunca se imaginó que viviría para siempre, al menos no de la manera en que lo ha hecho hasta hoy en día. Y si viera la más reciente producción de Fox, se vuelve a morir… no nos malinterpreten, no es para tanto, especialmente porque si algo salva a la biopic de ser una película de Lifetime, es la actuación de Rami Malek, quien más allá de la prótesis y acento quasi británico, logra realmente encarnar la actitud descarada, carismática y en veces, inocente de Mercury.

‘Bohemian Rhpasody’ tiene sus comienzos por allá del 2010 con Stephen Frears (Dangerous Liaisons, The Queen) detrás de cámaras y el comediante Sacha Baron Cohen (Borat) en el papel estelar; sin embargo, diferencias creativas entre Brian May y Roger Taylor, integrantes y cofundadores de Queen, enterraron las esperanzas de un filme que, ahora se sabe, pudo haber ahondado más en la vida del mismo Mercury, pues Cohen quería llevar al extremo y de manera explícita, la lucha del cantante por aceptar su bisexualidad (sí, bi-se-xua-li-dad), su intento de carrera como solista y las desafortunadas influencias que terminaron por afectar su vida. En cambio, nos quedamos con una película que, si bien entretiene y nos hace corear éxitos como ‘We Will Rock You’ a todo pulmón, parece más un resumen caricaturesco apto para toda la familia sobre los inicios de la banda y la incidencia cósmica de Mercury en ella.

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La narración comienza momentos antes del setlist de Queen en el concierto masivo de Live Aid, el sábado 13 de julio de 1985, evento realizado por el productor Bob Geldof para recaudar fondos en contra de la hambruna en África – curiosamente esta ha sido la presentación en vivo más popular y recordada de la banda británica en toda su historia-, después de esta escena, corte a la ciudad de Londres en la década de 1970 para ver a un Freddie Mercury (Rami Malek) joven y lleno de sueños, trabajando como maletero en Heatrhow, donde soporta la discriminación por sus raíces arábicas. En su casa es visto por su padre como un bueno para nada, mientras que su madre lo apoya incondicionalmente mientras gasta sus noches en bares donde los shows en vivo son el pan de cada día, aquí conocerá a Brian May (Gwylim Lee) y a Roger Taylor (Ben Hardy) quienes forman parte de la banda ‘Smile’, devastados por la partida de su vocalista, aunque para su suerte, Mercury se presenta revelando sus dotes talentosos para dejarlos boquiabiertos deseando más.

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A partir de aquí, un vertiginoso montaje muestra la formación de la banda, incluyendo a John Deacon (Joseph Mazzello) como bajista, el cambio de nombre de Freddy – su nombre verdadero era Farrokh Bulsara-, su relación con Mary Austin (Lucy Boynton) su futura prometida, y su rápido ascenso a la fama, tanto para la banda, ahora llamada ‘Queen’, como para su persona, pues su vestimenta extravagante y su carisma en el escenario -sin olvidar su obvio y gigantesco talento- lo convierten en un ícono instantáneo de la moda y la música.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, pues a la par de maquinar clásicos como ‘Bohemian Rhapsody’ (duh) y ‘We Will Rock You’, Freddie comienza a voltear a sí mismo y darse cuenta de lo que realmente quiere, llegando a la conclusión de que es bisexual, solo para ser categorizado como gay por Mary, quien al saber la noticia – ella siempre lo supo- termina con un corazón roto, pero comienza una viaje de apoyo incondicional hacia Mercury, mismo que mantendría hasta la muerte de él. Esto da la pauta para que Mercury de rienda suelta y se vea involucrado sentimentalmente con Paul Prenter (Allen Leech), uno de sus managers, que se alimentas de la soledad del cantante para inducirlo a una ola de fiestas descontroladas donde se sugieren que las drogas y sexo desmesurado eran el atractivo principal, el resto es historia.

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Y la gran falla del filme está en su fortaleza, pues ambos temas – su sexualidad y el éxito de la banda- pudieron haber servido para un estudio profundo de carácter, honesto y sincero que nos permitieran como audiencia entender y sentir empatía con Mercury y el resto de los integrantes; sin embargo, el resultado es un obvio intento desesperado por mostrar el apogeo de la banda y caricaturizar la sexualidad de un hombre en una época donde la tolerancia estaba en nivel 0 y los mismos actos que terminaron por condenarlo no eran más que una fuga a toda la represión y miedos que en él habitaban (agradecemos de todos modos que el tema se haya tocado sin tantos rodeos).

A pesar de los problemas surgidos por el despido de Bryan Singer como director principal, nunca podemos definir el momento en el que Dexter Fletcher se posiciona tras las cámaras, muchos temíamos que esta situación llevará a la ruina esta obra; sin embargo, no todo estaba perdido, y finalmente, las debilidades de la película residen en su guión e idea, más allá de una dirección perdida. Aún así, el filme levanta principalmente por Rami Malek, quien da todo por encarnar a Mercury de manera tan despreocupada y natural que nos olvidamos por un momento que no estamos viendo al cantante en realidad; por otra parte, las canciones salen a brillar en los momentos perfectos para que la audiencia coreé y se emocione como si fuera un concierto en vivo. El momento más memorable es aquel en el que la banda sale al escenario en el estadio de Wembley para hacer lo suyo en el Live Aid, donde Queen vuelve a hacerse de un nombre y Mercury concilia su destino, poniendo en orden a su ego y a su corazón.

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Sin duda, la película cumple su objetivo, entretener, satisfacer la curiosidad de audiencias, mostrar un producción costosa llena de clichés hollywoodenses y  sobre todo  llegar en un momento donde la tensión del mundo real aún no permea las salas de cine, regalándonos unos 134 minutos aprox. de paz y nostalgia muy necesarios. Vemos nominación al Óscar para Rami Malek (maybe) y posiblemente para mezcla y edición de audio. De ahí en fuera, solamente será la go-to movie para aquellos que no están familiarizados con el gran legado y lección que Freddie dejó al mundo, y quién sabe, a lo mejor hubiera disfrutado mucho también a Malek, no la peli… bueno, también.

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