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El Cascanueces y los Cuatro Reinos, la versión de Disney para la navidad, entretiene pero no sobresale…

El Cascanueces y el Rey Ratón es una historia tan conocida como explotada. En 1806, Ernst Theodor Amadeus Hoffman (mejor conocido como E.T.A Hoffman para los cuates) uno de los principales exponentes del movimiento romántico de la literatura alemana creó un cuento donde el juguete preferido de Marie Stahlbaum, un cascanueces, cobra vida para derrotar al Rey Ratón, después de una épica batalla en un mágico reino de dulces, flores y colores.

Se ha convertido en una de las preferidas para la época navideña, tan es así, que ha sido adaptada como obra de ballet acompañada de música de Tchaikovsky, una novela por Alexandre Dumas e incluso como una caricatura para Barbie, la muñeca más famosa del mundo. Ahora le tocó a Disney reinventar esta historia…

La trama cuenta como Clara Stahlbaum (Mackenzie Foy), está viviendo el duelo de perder a su madre Marie Stahlbaum en Londres en plenas festividades decembrinas. Desde el primer momento se expone en pantalla que es una niña muy inteligente, amante de los retos y que comparte principalmente con su hermano menor Fritz. El padre de Clara (Matthew Macfadyen) les entrega justo antes de Navidad un obsequio que les dejó su madre antes de morir: a Louise, (Ellie Bamber) el vestido preferido de su madre; al pequeño Fritz, unos divertidos soldaditos, mientras que a Clara le heredó una suerte de rompecabezas, que tiene cerradura, pero la llave no está y ese será el recurso narrativo que justifica la introducción de Mackenzie Foy en los Cuatro Reinos.

Para poder develar el secreto seguirá un misterioso hilo con ayuda de su padrino Drosselmeyer (Morgan Freeman) que la llevará a un mundo paralelo, donde conocerá al capitán Philip Hoffman (Jayden Fowora-Knight), un grupo de ratones y a los cuatro Reyes de la región: el Hada Ciruela de Azúcar, del reino dulce (Keira Knightley), Eugenio Derbez da vida al Rey de las Flores, Richard E. Grant representa al reinado de la nieve mientras que Madre de Jengibre (Helen Mirrer) es la regente del mundo de las diversiones, pero está exiliada supuestamente, por querer dividir la colorida nación.

Con la ayuda de Philip tendrá que recuperar la llave que ayudará a restaurar la paz y armonía entre las cuatro regiones, pues Madre de Jengibre se la robó con la ayuda de sus ratones para llevársela al Mundo de las Diversiones, en un paralelismo bastante certero donde exponen las vanas y superficiales diversiones que, si se lo permitimos, pueden distraernos de nuestro gran objetivo. Clara lo que más anhela es descifrar el secreto que le dejó su madre junto al acertijo y que entenderá después: La respuesta está en tu interior. 

El Cascanueces y los Cuatro Reinos es un viaje lleno de fantasía y acción que entretiene pero realmente no sobresale. ¿Por qué? Pues resulta sobrecargada e incluso pesada una historia que pese a la magnífica fotografía, es excluyente, pues no cautiva a todos los espectadores y abusa de recursos estilísticos que dejan fuera el verdadero relato, que sin duda es universalmente advertido y utilizado sobre todo en estas fechas.

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