On screen

Atomic Blonde: el arte de golpear y bañarse en una tina con hielos (Sin Spoilers)

Acción, acción, acción,acción, trama y otra vez acción. En esta narrativa es imposible no perderse. Aunque entendemos que es sexy ver a una mujer soltando golpes por doquier, vestida con ropa de diseñador y un cigarro en la mano, que no parece nunca cansarse de luchar. ¿Escenas lésbicas? Sí, por favor. Pero vayamos por partes:

La historia: En una ciudad llena de traidores y dividida por una revolución, una bomba de tiempo está a punto de estallar mientras ella persigue a uno de los asesinos más peligrosos del MI6. La inteligente y sanguinaria agente Lorraine Broughton (Charlize Theron) bajo el mando del servicio secreto de la corona británica deberá usar su arsenal de habilidades para mantenerse con vida en esta arriesgada misión. Enviada a Berlín y en medio del caos por el que está pasando la ciudad, une fuerzas con David Percival (James MacAvoy), un agente establecido en Berlín, para lograr sobrevivir a un mortal juego de espías.

De dónde surge: Atomic: Blonde es la adaptación de la novela gráfica The Coldest City, que trata de espías durante el final de la Guerra Fría, pero en realidad no se ciñe a la historia original, Universal Pictures le dió un giro creativo bastante interesante y un poco enredado.

Los giros: La estructura del film es clásica de las películas de espionaje británico, bajo la premisa de desconfiar de todo el mundo (pues los dobles agentes están a la orden del día) y la traición llega por donde menos lo esperas. Mediante los distintos paseos en la ciudad se puede observar en una fotografía magnífica muy bien lograda,  aquel Berlín decadente moral, política y socialmente que estaba a punto de ser derrotado. El único “pero” que le pondrías a esta genial película de acción es que entre tantos giros, a veces las motivaciones argumentales de ciertos espías se pierde y se confunde un poco.

Hubiera resultado perfecto que la historia tuviera un poco más de ritmo, para que no pareciera que el argumento es flojo, porque no lo es. Sin embargo, algo no termina de brindarle el peso narrativo que merece.

La actuación de Charlize Theron es magistral, se nota que deja el cuerpo y el alma en cada escena, como publicó Rolling Stone en Times Square: ¡Charlize Theron hace que todos los otros héroes de acción parezcan muñecos de trapo! Justo esa es la parte interesante de su personaje, pues el 98 % de las escenas de acción, las hizo sin necesidad de extras y eso habla de su impresionante capacidad física y mental, que no todos los actores tienen o quieren hacer. Y esa capacidad actoral logró mostrarla en Mad Max, otro film de mucha acción y una gran historia.

Delphine Lasalle (Sophie Boutella) es un personaje al que se le prestó gran atención en la cinta, una agente francesa que empieza a relacionarse con Broughton, representa inocencia e ingenuidad (pues apenas empieza su camino en el espionaje) algo que Lorraine ya perdió, pero sin duda el acercamiento que tienen, hacen a Lorraine por un momento una mujer emocional y cálida que le deja mostrar esa pequeña pizca de humanidad y lealtad que aún le queda.

David Percival (James Macavoy) es un hombre duro, de esos personajes libertinos, con mucha experiencia en el espionaje, se la sabe, se mueve a sus anchas por la ciudad, pues está cómodo en medio del caos pero lo más importante, está dispuesto a hacer todo por sobrevivir.

En Atomic Blonde, la cámara no se mantiene a una distancia respetuosa. Se desvía y realiza giros, se precipita y lanza golpes propios. Es un miembro de la audiencia y un participante. Una decisión audaz por parte del director David Leitch. 

Una de las joyas visuales de la película es una escena de 7 minutos donde la protagonista tiene que luchar en una escalera contra un gran grupo de hombres para abrirse paso y poder salir de ahí con vida, en brutales tomas sostenidas, que podrían parecer un gran plano secuencia falso pero ejecutado impecablemente.

Han comparado a Lorraine como la versión femenina de James Bond, de manera simbólica podríamos entenderlo, pues lleva trajes elegantes, es imponente y seductora pero el Bond original está arraigado fuertemente en el clasismo, sexismo y en la sensación de que la supertecnología de una nación entera está firmemente establecida detrás de un conjunto de valores establecidos por el estado.

El mundo de Atómica es completamente diferente en él existen conductas disruptivas, una visión nihilista del mundo, psicópatas, peleas cuerpo a cuerpo, avaros e imperialistas arraigados.

Mención especial merece el soundtrack de la película con canciones de: Blue Monday, Personal Jesus, Killer Queen, 99 Luftballons, Voices Carry, Under Pressure y más, que ambientan la historia de manera subnormal.

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